DALTONIA nace formalmente en 1999 con la reunión de los músicos para la grabación de su álbum debut,”Observador de un uni-verso”, aunque la idea comienza a gestarse un par de años atrás, cuando Cristian Céspedes opta por un camino independiente en la música.

A inicios de 1998, y luego de haber desarrollado ideas para dos o tres temas, parte a Buenos Aires en busca de nuevas motivaciones. Al cabo de cinco meses, y de notorios avances en la composición, Cristian considera la posibilidad de editar un álbum.

De vuelta en Santiago, y tras varios intetos fallidos de llevar a cabo del proyecto, Céspedes decide afrontar la empresa en soltario, tanto a nivel creativo como de producción.

Con el material casi listo, y durante los meses de mayo y junio del ’99, Cristian trabajó con Carlos González V. (bajo y guitarras) en la composición de algunas secciones y en el arreglo de todos los temas; posteriormente, ambos decidirán quienes serán los músicos idóneos para materialiazar el proyecto Daltonia. Debían ser intérpretes con conocimiento y sensibilidad orientada hacia el rock progresivo y/o el jazz-rock. Como una reacción natural, Carlos propuso a Christian Céspedes O. en batería, su compañero estable en otras facetas musicales, quien aportó sobriedad y experiencia. Luego se incorporó Pablo Baigorrotegui H. en guitarras, amigo de la adolescencia de Cristian, quien comprendía claramente el sentido y orientación de la obra, aportando de manera determinante.

Durante todo el mes de julio del ’99 ensayaron los temas, para luego grabarlos en vivo en estudio en sólo tres días; algunas semanas después se realizó la mezcla y la masterización.

Los últimos meses de 1999, Daltonia ofreció una serie de conciertos para mostrar en vivo este primer trabajo. Se presentaron en teatros, pubs y universidades, donde el público se sorprendió y disfrutó con la original puesta en escena. Vestuario, iluminación y una teatral impronta narrativa, convirtieron cada show en un momento mágico e irrepetibile, tanto para el público como para Daltonia.

Luego de un trimestre, en que con esfuerzo llevaron adelante el programa de conciertos, y a pesar de una gran acogida, tanto de público como de crítica, las dificultades para conciliar la actividad de la banda con los diferentes compromisos individuales de sus integrantes, se vieron obligados a hacer una pausa en la promoción del disco. El primer semestre de 2000 fue un tiempo de reflexión para Cristian. La inconsistencia en el trabajo de la banda impedía cualquier tipo de proyección y significaba, de alguna manera, el fin de un período corto pero fructífero.

En junio de 2000, empujado por un deseo de cambio, Cristian parte a Europa. Luego de un viaje de seis meses por diferentes países del viejo continente, decide asentarse en Barcelona. La llegada a Europa significa también, un giro en la orientación de sus inquietudes creativas. Desde ahora, sin dejar de lado su pasión por la música, y como una reacción práctica a su nueva situación, vuelca todo su interés y energía en la literatura y la poesía

Es en Barcelona donde Cristian conoce al talentoso compositor y poeta argentino Juan Malmierca, a quien le unirá desde entonces una gran amistad, y que se traducirá en la composición de un nuevo álbum y de una trilogía poética aún sin editar. Es en este trabajo poético donde Daltonia incorpora a su actividad al gran poeta valdiviano Milton Albornóz, amigo de Cristian durante los primeros noventas en Valdivia (Chile). Así, Daltonia se redefine como grupo de música y de poesía también.

Como fruto de la colaboración entre Milton, Juan y Cristian, entre 2001 y 2005, Daltonia registra las selecciones tituladas, “En el horizonte de la memoria”, “El molino del tiempo” y “Epoca final”. Paralelamente a la actividad poética, Cristian trabaja en la elaboración de su primera novela, “Ciudades fugaces”, finalizada y registrada en 2006.

A mediados de 2007, Cristian, proveniente de Barcelona, y Juan desde Buenos Aires, se unen en Santiago de Chile a Carlos González para la preparación final del material que se convertirá en el segundo álbum de Daltonia, “Fragmentos de un viaje”. Se trata de una nueva obra conceptual, esta vez de corte existencial, donde placer, libertad y soledad se convierten en uno para simbolizar el individualismo que estructura la sociedad contemporánea. Estas composiciones, fruto del trabajo de Cristian y Juan en Barcelona en 2003, recién ahora se ven registradas y expresan una notable evolución en términos de originalidad, reacción adecuada a las exigencias propias de la historia narrada.

El nuevo trabajo de Daltonia trae, asimismo, una nueva formación. Por diversas razones, ya no están Pablo Baigorrotegui H. y Christian Céspedes O., y se incorpora, en un hecho a lo menos peculiar, Benjamín González C., el precoz y talentoso primogénito de Carlos González V. Así, Daltonia se reestructura con Cristian Céspedes B. en teclados y voz, Juan Malmierca E. en samplers y teclados, Carlos González V. en bajo y guitarras y Benjamín González C. en batería y percusión.

2008 se presenta pleno de motivación para Daltonia. Paralelamente a la promoción de “Fragmentos de un viaje”, trabajan en la preparación del que será su siguiente objetivo, la grabación de un disco doble en vivo que reunirá casi la totalidad del material presente en “Observador…” y “Fragmentos…”. Dicho registro se realizaría a fines de este año y aprecería editado, si los dioses no se oponen, los primeros meses de 2009.

Leonardo Cienfuegos

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